¿Me creéis si os digo que este verano he terminado un libro? Y, si además os digo que a 29 de agosto estoy a mitad de otro, ¿me creéis? Pues sí, así es y ni yo me lo creo, pero a las que nos gustan los libros y la lectura, volver a ello es algo que necesita nuestro ser.

Hacía meses que me había comprado Eres una madre maravillosa de Lucia Galán Bertrand, y desde el primer capítulo supe que llegaría a lo más profundo de mi corazón. No sé como tuvisteis vuestro post-parto, pero el mío fue de muchas lágrimas. El embarazo de Annie no fue todo de color de rosa, había miedo dentro mí. Nunca he contado esto pero, desde casi la primera falta, después de la revisión de la ginecóloga en la semana 7 y algún análisis más, decidieron que era necesario que me pinchara heparina todos los días, durante el embarazo y un mes después del parto. Así que podría decir que durante 9 meses me estuve pinchando en la barriga todos los días, religiosamente, más o menos a la misma hora, sin faltar. Mi barriga a veces parecía un cuadro con moratones y el miedo a que pudiera pasar algo estaba ahí, no se iba. Además de eso, el miedo de ser madre por primera vez, a no saber lo que ocurriría realmente y si lo haría bien. Recuerdo perfectamente un anuncio de la marca Dodot, donde decía ¨lo vas a hacer bien¨ Cuando lo leía, se me saltaban las lágrimas, me aferraba a ello con todas mis fuerzas.

Nadie te da cursos de cómo ser madre, ni te dan un título que acredite que ya estas lista y preparada. No sabemos realmente lo que es hasta que de verdad tenemos a nuestro primer hijo en nuestros brazos, lo besamos, lo olemos, lo acariciamos… Por fin nuestros miedos se quedan a un lado y el amor inunda todas nuestras dudas y temores. Pero la carrera de ser madre solo acaba de comenzar, y en mi cabeza solo estaba esa frase de la campaña de publicidad. ¨Lo vas a hacer bien¨

Hay algunas mujeres que tienen partos muy buenos, dilatan rápido y pegan los famosos empujones para tener pronto a su bebé en brazos. Otras mujeres se programan cesáreas por motivos personales o de salud. Otras mujeres tardan en dilatar y pasan muchas horas con dolores y contracciones hasta que por fin han dilatado los famosos 10 cm y aun así, le tienen que hacer un pequeño corte para facilitar la salida al bebe. Cada mujer es muy diferente y cada parto también. ¿Y qué me pasó a mí? Pues puedo decir que tuve un mix. Tiré el tapón mucoso a las 7 de la mañana cuando me levanté a hacer pis. Fuí a mi ginecóloga y aun no había dilatado nada ni tenia contracciones de parto, así que me fui a casa a ver como pasaba el día. Al mediodía empecé con contracciones y estuve aguantando hasta las 10 de la noche, ya no podía más. El dolor ya era insoportable y aunque no tenia las contracciones cada 5 minutos ya no podía más. Sobre las 11 ya estaba con monitores controlándome las contracciones y sí, tenia contracciones de parto, de esas de empuja que viene una fuerte. Pero no fue tan fácil, no había dilatado NADA. ¿Cómo era posible? Las contracciones hacen que el cuello del útero se dilaten y abran camino para el bebé, pero no, yo el camino no lo tenía hecho, solo tenía contracciones de “me quiero morir del dolor, ya no aguanto más, ¡ponedme la epidural!”. Entre idas y venidas de la matrona de pronto algo ocurría con Annie, la luz verde que parpadeaba en el monitor de pronto se volvió roja y mi marido que fue quien se dio cuenta enseguida avisó a la matrona. No me quiero imaginar mi cara de susto cuando vi que la matrona salía cogiendo su teléfono y llegaba con la ginecóloga de guardia. Algo andaba mal, y los minutos de no saber qué estaba pasando se me hicieron eternos. Annie estaba bien, pero por unos segundos, en una de las contracciones su pulso se ralentizó considerablemente, y no estábamos para esperar a dilatar, no podían arriesgarse a que eso volviera a pasar. Así que epidural, goteros y cesárea de urgencia. Imaginaos mi mente, estaba como en shock, solo quería que todo terminara y saliera bien, que no le pasara nada a mi hija. Así que yo sufrí las temidas contracciones de parto y además una cesárea que no estaba en mis planes.

Annie nació a las 03:24 de la madrugada y os puedo asegurar que fue la madrugada más larga de mi vida. Aun así,  recuerdo perfectamente como me decía mi ginecóloga como iban las cosas por ahí abajo… “Aquí la tengo, la estoy sacando”, y de pronto me di cuenta que tenía unos buenos pulmones. Ya estaba aquí y todo había salido bien. Creo que toda madre suspira cuando nace su bebé, yo suspiré dos veces, para relajarme del susto que tenía encima, y para decir que por fin, todo había salido bien.

Cuando tienes cosas como esta que contar y recordar, cuando has estado pinchándote en la barriga para no tener coagulaciones en el embarazo, cuando de pronto aparecen luces rojas en los monitores, cuando las lágrimas aparecen en el post parto, cuando piensas que ¨lo vas a hacer bien¨ y crees que ya has llorado lo suficiente, llega a tus manos este libro de Lucía y vuelven esos sentimientos, las emociones, los recuerdos de tu embarazo, el parto, tu bebé… Y vuelven las lágrimas y una necesidad de cuidar y proteger a tu hija más que nunca. Recomiendo el libro, creo que toda madre del planeta debería leerlo. También recomiendo leerlo con una caja de pañuelos al lado y poco a poco, para que no nos de un soponcio de tanto llorar y pensar sobre nuestra maternidad, sobre nosotras, sobre nuestros hijos.

Cómo decía al principio, terminé este libro, como podéis comprobar en la foto, leyéndolo en la playa, con Annie de fondo jugando, y con gafas de sol para que los de al lado no vieran mis lagrimas. Quise hacer una foto porque en ese mismo momento pensé en escribir este post y abrir mi corazón. Este libro me ha vuelto a recordar muchas cosas sobre la maternidad, a estar más alerta, más pendiente y a amar aun más a mi hija. Porque pensamos que no se puede amar más, pero sí, siempre se puede más.

Puedo decir que me considero una madre maravillosa. Ser mamá es una maravilla, como bien lo declara el nombre de mi blog, pero ella, Annie, mi hija, tu hija, tu hijos, nuestros hijos, hacen de nosotras que seamos unas madres maravillosas. Ellos sacan lo mejor de nosotras, le dan la vuelta y lo multiplican por mil. Ellos sacan nuestra mejor versión, ¿no creéis?

Si tenéis un poquito de tiempo, leed este libro. Si no sabéis qué regalar a una mamá, comprad este libro, si acabáis de ser mamás, leed este libro y si estáis embarazadas una cosa os digo: Lo vais a hacer bien…

2 thoughts on “Una madre maravillosa…

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