Hace unos días os contaba mi experiencia con la crema Ladival, y al final del post os dejaba algunas preguntas y respuestas sobre la importancia del sol y de las cremas solares.

Estamos en una época en la que tenemos que protegernos aún más si cabe de la radiación solar en nosotros como adultos y enfocarnos todavía mucho más en los peques. Por ello he querido hacer hincapié en este tema y profundizar más al respecto.

El sol es necesario para todos. Si estamos unos días con mal tiempo, lluvias y sin ver el sol, cuando sale, tenemos la necesidad de salir a buscarlo como los caracoles. Mejora nuestro estado de ánimo y nos da vida. La exposición solar exige una protección tanto en invierno como en verano porque el sol a la larga puede producir enfermedades dermatológicas, como fotoenvejecimiento o melanomas. Para tener un poco más de información sobre este tipo de problemas en la piel (sobre todo en la cara), debemos siempre examinarla. Normalmente el 80% de las arrugas de nuestra piel corresponden a los efectos de las radiaciones solares. Por ello ponerse protección específica para la cara es algo primordial y necesario. Siempre, en invierno y en verano.

proteccion solar

Cuando nos exponemos al sol, lo hacemos a tres tipos de radiaciones:

  1. La radiación Infrarrojo-A: tiene efectos nocivos sobre la piel, ya que penetra hasta la capa más profunda, la hipodermis. Favorece la formación de radicales libres que causan la oxidación de nuestra piel, potenciando la destrucción de colágeno y limitando su producción, obteniendo un resultado visible con arrugas más profundas y pérdida de elasticidad.
  2. La radiación UV-A: fomenta la acumulación en la piel de dos pigmentos: la melamina y el pigmento del envejecimiento llamado lipofuscina, dando lugar a la aparición de las indeseadas manchas solares en la piel y el fotoenvejecimiento.
  3. La radiación UV-B: produce daño en el ADN celular que se traducirá a la larga en alteraciones visibles en el tono y la aspereza de la piel. Es el responsable tanto del bronceado como de las quemaduras solares.

Por ello se habla tanto de proteger con buenos productos nuestra piel y escoger un factor adecuado, eligiendo un protector solar que sea capaz de protegernos activamente de las tres radiaciones que os acabo de explicar.

Aparte de usar una protección solar adecuada para la cara (yo utilizo factor 50 siempre), debemos seguir con nuestras rutinas de cremas después de aplicar la protección solar. Una cosa no quita la otra y hay que ser conscientes que ya sea en la playa, en la montaña o en la ciudad, recibimos los rayos del sol y estamos expuestos en todo momento.

Consejos para cuidar nuestra piel…

  • Utilizar un protector solar completo: UV-A, UV-B e infrarrojo-A todos los días del año.
  • Escoger protectores solares adecuados para nuestro tipo de piel, sobre todo si tenemos alergia al sol, acné o atopía.
  • Utilizar protector solar sin parabenos, sin conservantes, sin emulsionantes PEG y sin perfumes.
  • Renovar la protección solar cada dos horas. El agua o el sudor hace que la protección pierda eficacia.
  • Evitar la exposición al sol en las horas más fuertes del día (de 12 a 16). Si no es posible evitar estas horas debemos hidratarnos bien y protegernos con gafas de sol, y cubrirnos la cabeza con sombreros, gorras o pañuelos.

Así que a protegerse BIEN del sol, porque a veces no lo hacemos de la forma correcta ni sabemos lo importante que es para nuestra piel, ahora y para el futuro.

Un besito a todos y gracias por estar ahí.

 

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