¿Habéis escuchado acerca del síndrome de burnout? Hace unos meses leyendo di con esta palabra nueva para mí. Empecé a informarme y era justo todo lo que me estaba pasando.

Os cuento: todo esto comenzó con mi incorporación al trabajo. Llegar a casa muy cansada después de una jornada laboral y luego ocuparte de tu hija y de la casa por mucha ayuda que recibiese de mi marido me estaba sobrepasando. Habían días en los que no podía más y solo tenía ganas de llorar. Mi exigencia era alta y no podía con todo. Estaba cansada mentalmente y físicamente, además de dormir lo justo y mal.

Un día leyendo sobre las mamás y su agotamiento, leí sobre el síndrome de burnout y pensé “¡si eso mismo me pasa a mí!”.

En realidad la definición exacta del síndrome de burnout es un padecimiento que a grandes rasgos consistiría en la presencia de una respuesta prolongada de estrés en el organismo ante los factores estresantes emocionales e interpersonales que se presentan en el trabajo, que incluyen fatiga crónica o ineficacia.

Este síndrome está claramente relacionado con el ámbito laboral pero últimamente se habla de él también en las mamás que hace poco han tenido un bebé o se acaba de reincorporar al trabajo después de una baja maternal.

El síndrome de burnout es un agotamiento extremo, cuando ya sientes que no puedes más y en cuestión de segundos vas a estallar, cuando llevamos ya un tiempo prolongado de estrés físico y emocional. Presenta síntomas como cansancio, dolor de cabeza, insomnio, sensación de soledad, ansiedad y ganas de llorar. Hay otros más, pero son estos los más comunes entre las madres.

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Ser madre las 24 horas los 365 días del año no es fácil y si a esto le añades el trabajo, todavía menos. Pero poder estar mejor también depende de nosotras y de cómo nos organicemos. Para ayudarnos a pasar por este momento extremo en nuestras vidas es importante una buena organización, pedir ayuda (la que sea nos vendrá bien) y hacer un hueco para nosotras.

Seguro que después de darnos un baño caliente tras una jornada dura y saber que nuestro hijo está con papá ya casi medio dormido nos ayudará a ver nuestro día a día diferente y poder contar hasta 10 antes de ponernos a llorar. Sé que a veces la maternidad es muy difícil y yo pasé por un momento de estrés, cansancio y agotamiento extremo en el que tan solo tenia ganas de llorar. Leer un artículo sobre este tema me ayudó a saber que lo que me pasaba era ¨normal¨ y que con un poco de ayuda y organización todo pasaría. La verdad que fue un alivio para mi y poco a poco mi día a día fue cambiando. Si habían artículos que hablaban sobre esto, seguro que no era la única mamá que le pasaba y eso me hizo también ver las cosas de diferente modo.

¡Qué difícil es la maternidad!

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