Hace unas semanas estuve en la clínica donde siguieron mi embarazo mes a mes, iba a una simple revisión y la espera fue un poco larga. Me dio por pensar y mil imágenes invadían mi cabeza.

Esta sala de espera suele estar llena de embarazadas, van y vienen, y yo hace dos años era una de ellas. Recuerdo perfectamente la primera vez que fui con mi marido para decirle a mi ginecóloga que el test de embarazo me había dado positivo. Una sensación de ilusión y nervios a la vez. Después de esa visita vinieron muchas mas y cada vez veíamos como ese bebe iba creciendo en mi ser.

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Los primeros meses fueron un poco difíciles, ya que en ese momento descubrimos que tenia un problema en mi sangre y me tuve que someter a más pruebas y análisis de lo normal. Una deficiencia de la proteína S en mi sangre podría traer problemas al desarrollo del embarazo, y por ello era necesario desde ese mismo momento pincharme todos los días heparina. Así que aproximadamente desde los dos meses me pinchaba en la barriga todos los días sin falta. Esto es algo que tendría que hacer en todos mis embarazos y a pesar de los moratones y el dolor del liquido entrando, lo volvería a hacer, sin duda.

Annie tiene ya 19 meses, está mas cerca de los dos años que del uno, y el tiempo ha pasado muy, muy rápido. Echo la vista atrás y pienso que la maternidad es mucho sacrificio. Es dejar de pensar en tí y vivir por el/ella. Cuántas noches sin dormir, dándole pecho a todas horas, porque la lactancia es a demanda sí o sí. El cansancio me invadía, las primeras semanas lloraba porque necesitaba dormir y no podía. Los meses pasaron, ella iba creciendo y por fin mama ya podía dormir unas poquitas horas. Verla crecer, sonreír, sus primeros logros, sus primeros pasos… Ahora la princesa de la casa ya corre y empieza a hablar por los codos.

Pensando en esa sala de espera me hice la famosa pregunta ¿Lo volvería hacer? Pasar por lo mismo, revisiones extras, doble análisis, pinchazos diarios en la barriga, noches en vela… Pues sí, esa es mi respuesta.

Creo que la satisfacción de tener un hijo cubre todo lo malo, lo aleja de tu mente y hasta lo anula. Todo merece la pena por ellos, porque no cambiaría nada de mi vida, ELLA me lo ha dado todo y ahora sin Ella no soy nada.

Imaginaos si hay más de uno, si ya el hijo único queda atrás y aparecen uno o dos miembros más a la familia, qué locura y cuánto amor, ¿no creéis?

Cada vez que vuelva a la clínica recordaré momentos únicos y que siempre llevaré en el corazón.

 

 

 

 

3 thoughts on “Reflexiones de una madre…

  1. Hola! Que hermoso relato y asi lo vivo yo, mi hijo tiene 21 meses y sin lugar a dudas volvería a pasar todo por el, un hijo nos completa y es nuestro mayor tesoro! Es verdad que el tiempo vuela, cuando miro las fotos me emociono al pensar lo rápido que creció mi bebe! Un beso!

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      1. Sin lugar a dudas, creo que desde que nació no imagino mi vida sin el, sin sus juegos y dulzura, hay que disfrutarlos que crecen en un suspiro! Cariños para ti y annie!

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