Querido Agosto, cuánto te echaba de menos…
Por fin has llegado, y contigo unas merecidas y esperadas vacaciones.
Ha sido un curso duro e intenso. Empezamos septiembre con la vuelta al trabajo y Annie tan solo tenía 6 meses. El primer mes lo superamos con éxito pero en seguida llegaron los mocos dichosos y nuestras bronquiolitis, que no fueron dos ni tres, sino cuatro. Ser mamá y trabajar no es nada fácil y lo he podido comprobar durante este tiempo. Mis ojeras me han acompañado a diario y el cansancio no se olvidaba de mí. Con la llegada del 2016 pude respirar un poco y la princesa fue mejorando de salud. Annie cumplió un año y mi corazón rebosaba de felicidad, cómo algo tan pequeño te puede hacer sentir así de bien, plena y feliz.

En esos momentos se te olvida todo lo malo y te das cuenta que ¡eres feliz!
Después de su cumple, llegó otra cosa por hacer. Tenía que dejar el trabajo por tres meses y realizar prácticas para acabar la carrera, y así fue. Tres meses de prácticas y con ello dos trabajos por presentar en la universidad, uno de ellos el trabajo de fin de grado. Momentos en los que ser mamá, trabajar y terminar una carrera saturaban todo mi día y sí, se puede decir que la palabra estrés se quedaba corta. Alguna lágrima en plan “ya no puedo más” cayó por la mejilla, pero no podía rendirme, ya no quedaba casi nada, ya estaba mas cerca Agosto…

Se acabó Junio, la entrega de trabajos y con ello las notas. ¡Aprobada! Carrera terminada, una cosa menos y solo quedaba un mes de escuela de verano para que llegaras tú, mi querido Agosto.

Ahora que ya has llegado puedo decir que ha sido un año duro, sin apenas descanso, mucho trabajo y esfuerzo, pero te voy a exprimir a tope.
Mis días van a ser de disfrute, diversión, playa y piscina. Voy a remolonear con mi hija en la cama todas las veces que ella me deje, la voy a besar y acariciar en cada minuto, levantarme pronto no será ningún problema porque no tengo que trabajar, ni estudiar. Cada día será una nueva aventura sin planear nada especial, lo que surja, sin prisas, porque este mes voy a intentar pensar lo justo. A esto se llama desconectar ¿verdad?

Agosto, prepárate porque ¡qué ganas te tenía!

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